Buena parte de las discusiones serias sobre futuras bases en la Luna no habla de construir hábitats en la superficie abierta, sino de ocupar tubos de lava existentes. Esos tubos son cuevas naturales formadas hace miles de millones de años por flujo de lava, y ofrecen protección espontánea contra tres de los peores problemas de la superficie lunar: radiación, micrometeoritos y variación extrema de temperatura.